Hoy se ha puesto punto y final a la edición nº 98 del Tour, no ha sido de los más espectaculares pero si de los más reñidos de los últimos años ya que hasta la última crono, en la penúltima etapa no se ha conocido al ganador.
Alberto Contador no llegaba en su mejor momento de forma, con sólo un mes de diferencia venía de ganar el Giro de Italia con más de 3.000 km en sus piernas en uno de los recorridos más duros de su historia.
Otros en su lugar no lo habrían corrido, pero tras los problemas que todos conocemos ha tirado de garra y coraje para subirse a la bici y correr la ronda gala.
Mis sensaciones antes del inicio apuntaban a Andy, el pequeño de los Schleck como vencedor, pero ambos hermanos han estados más preocupados de que no lo ganase Alberto que de intentar ganarlo ellos. Le han servido de fieles escuderos, escoltandolo en la mayoría de las etapas. Así les ha pasado, entre su pasividad y su soberbia en unas declaraciones recientes en las que manifestaban que uno de los dos alabaría de amarillo en París, han visto como Evans a sus 35 años, y siendo el vencedor (más veterano) en los últimos 88 años les desbancaba de la primera plaza del podium sin hacer ruido y sin un pedaleo vistoso. Ha conquistado su primer Tour y probablemente el último como dejaban entrever sus lágrimas de emoción al proclamarse justo vencedor.
Mención aparte merece la actuación de Samuel Sánchez, que con ascensiones como la de Luz Ardiden (etapa talismán para los nuestros, se ha subido cinco veces y las cinco con victoria española) donde además gano la etapa, le han servido para alzarse con el maillot de lunares, al mejor de la montaña. Nos ha echo vibrar en sus ascensos y nos ha puesto los pelos de punta en sus descensos, chapó Samu, porque si alguien ha dado algo de vidilla a este Tour habéis sido tu y Alberto.
Ya queda menos para la vuelta a España que se iniciara en Benidorm el próximo mes de Septiembre, aunque previsiblemente no contaremos con su presencia.

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