El Camp Nou estaba de fiesta, celebraba su 54º cumpleaños y el Atlético, especialista en aguar aniversarios culés (ya lo hizo con el centenario), llegaba a el con su nuevo buque insignia, el Tigre Falcao como gran baluarte.
La prensa, especialmente después del empate del F.C.Barcelona el pasado miércoles ante el Valencia se encargó durante toda la semana de afilar sus garras y presentárselo al mundo como el antídoto para frenar a los de Guardiola.
En esto del fútbol no hay leyes escritas, sonó el pitido inicial, el balón empezó a rodar y el Camp Nou celebró su aniversario con una gran noche de fútbol de las que hacen afición, en la que el gran Leo Messi encandiló (una vez más) al público incluido el rival, con un hat-trick del que destaca el cuarto gol con un slalon más propio de los descensos de ski que de los campos de fútbol con el que consiguió poner en pie al estadio. La guinda al pastel la pondría al hacer el quinto de la noche que suponía una nueva manita y un broche de oro final para la jornada festiva.
Por su parte el Atlético de Madrid no estuvo cómodo en todo el partido, no encontró su lugar sobre el campo ni la pelota, ya que la posesión fue de 70% - 30% a favor de los blaugrana.
Su famoso tigre al que anoche le pico una gran pulga parece que se lo dejaron olvidado en el zoo.

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