Volvió la Champions al Camp Nou y volvió la magia, el juego, la chispa y sobre todo los goles. Esos que faltaron el Sábado ante el Hércules y que hicieron que desde muchos medios saltasen las alarmas y viesen fantasmas donde no los hay. Lo que se ha visto esta noche sobre el campo a demostrado que el tropiezo ante el Hércules no fue más que una china en el zapato.
Guardiola (esta vez sí) acertó con las piezas del puzzle, y ya se sabe que cuando la máquina está bien engrasada el funcionamiento es de fábula y eso es lo que vimos esta noche. Un Barça que gustaba y se gustaba, que disfrutaba sobre sobre el terreno de juego, desplegando su juego de toque que junto con la magia de un Messi espectacular forman un todo casi perfecto.
El Barça salió con hambre de gol y en los cinco primeros minutos ya tuvo tres ocasiones, encerró al Panathinaikos en su área y sin embargo fue en un saque de puerta ( en la única vez que llegaron a porteria en todo el partido) cuando llego el gol el primero del partido por parte de Govou. El resto fue un festival blaugrana con 29 ocasiones de gol de las que 5 acabaron entre los tres palos. Asistimos a una clase magistral de Xavi que combina a las mil maravillas con Messi, al primero de Villa en Champions, a la carambola en el gol de Pedro y al gol de Alves a pase de Messi que esta noche lo ha hecho todo, incluso fallar un penalty (nadie es perfecto) y demuestra que aunque es muy grande también es humano.
El Barça paso como una apisonadora sobre el Panathinaikos y aunque no será fácil esperemos volver a verla el Domingo en el Calderon.

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